Del llano a Sicilia: el joropo colombiano florece en el Mandorlo in Fiore

Por las antiguas calles de Agrigento, en el corazón de Sicilia, una melodía llanera se entrelazó con el perfume dulzón de los almendros en flor. Fue allí, entre la arquitectura milenaria y la explosión de pétalos blancos y rosados, donde el joropo colombiano se abrió paso en la edición número 77 del Festival “Mandorlo in Fiore”, uno de los eventos más esperados de la primavera siciliana.
El Valle de los Templos, Patrimonio de la Humanidad, fue testigo del vibrante desfile de culturas que año tras año da vida a este festival, una celebración ancestral dedicada al renacimiento de la naturaleza tras el crudo invierno. En esta ocasión, la región de los Llanos Orientales de Colombia fue la encargada de llevar el alma del llano al sur de Italia. Bajo la dirección de Diego Rojas, la Corporación Cultural Arte y Tradición Danzat reunió a un grupo de músicos, cantantes y bailadores que hicieron vibrar a miles de personas provenientes de 28 países.
“Fue algo similar a nuestro joropodromo”, comentó Diego Rojas, director de Danzat, mientras describía las presentaciones en las calles empedradas de Agrigento. “Pero allí, cada esquina era un escenario, y compartimos espacio con grupos folclóricos de Polonia, Rumanía, Serbia, España, Turquía, Albania, Argentina, Bulgaria, Canadá, Chile (ganadores del festival), Croacia, Ecuador, Georgia, Grecia, India, Kazajstán, Malasia y muchas otras culturas, fue un crisol de tradiciones”.
Del 8 al 17 de marzo, los llaneros llevaron su repertorio a diversos escenarios: el majestuoso Teatro Pirandello, el moderno Teatro Palacongressi y el Comune di Naro en el municipio de Narese. Pero fue en las calles, entre las ruinas griegas, donde la esencia del joropo se mezcló con la historia.
Jonathan Leandro Gómez Rojas, arpista del grupo, aún guarda en su memoria cada acorde tocado bajo la sombra de los templos: “Mi estadía en Agrigento fue emocionante, me llenó de alegría, cultura y belleza. Me sumergí en la multitud y comencé a explorar los puestos de artesanía y comida local. Me enamoré de los sabores y olores de la cocina siciliana: desde los cannoli hasta la granita”. Y añade, con una sonrisa que atraviesa el océano: “La música en vivo fue otro de los aspectos destacados. Me senté en la hierba del Valle de los Templos y disfruté de conciertos sicilianos que me transportaron a otra época. La energía de la multitud era contagiosa y pronto me encontré bailando junto a personas de todas las nacionalidades”.
Jasbleidy Vázquez, cantante y bailadora de Danzat, no esconde la emoción al narrar su experiencia: “La verdad, para mí fue una experiencia maravillosa haber ido a representar a Colombia, a Villavicencio y al Meta con nuestra música llanera. Interpretar estas canciones y dejar en alto nuestro folclore fue un orgullo inmenso. No contamos con apoyo de ninguna entidad gubernamental, pero el esfuerzo valió cada segundo. Nunca pensé salir del país y sentir tantos aplausos, tanta admiración. Es algo que no se puede explicar".
Danzat, bajo la dirección de Diego Rojas y con 32 años de historia, ha construido un legado que trasciende fronteras. Fundada en 1993, esta corporación cultural ha sido formadora de generaciones de artistas que han llevado la danza y la música tradicional a escenarios nacionales e internacionales.
Agrigento, con su festival que celebra la vida y el renacer de la naturaleza, se convirtió en el escenario perfecto para que el llano colombiano floreciera más allá del trópico. Entre pétalos de almendro y la brisa del Mediterráneo, el retumbar del arpa y el zapateo llanero quedaron sembrados como un canto de primavera que cruzó el Atlántico.
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